sábado, 13 de junio de 2009

nada más que decir.


Qué raros son los recuerdos que nos hacen disfrutar de una felicidad de la que no nos dimos cuenta , así como cuando las certezas se destruyen pienso si la realidad que tengo delante puede ser un engaño. Lo que veo puede no ser lo que realmente está ocurriendo, no tengo pruebas de que sea el mundo. De hecho, cuando sueño, o cuando deliro, también creo ver el mundo.

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